Hola compañero,
En el correo anterior hablamos de carga interna: la respuesta fisiológica del jugador.
Hoy toca el otro lado de la ecuación.
La carga externa es lo que objetivamente le pides al jugador: metros recorridos, saltos, sprints, minutos entrenados o jugados, cambios de dirección. Es lo que pasa fuera del cuerpo, no dentro.
Y aunque parezca lo más fácil de medir, en baloncesto esconde más de una trampa.
¿Cuánto corre un jugador en un partido?
Entre 5 y 7 km por partido, dependiendo del jugador y del estudio (McInnes, Abdelkrim, etc.).
Los bases y escoltas suelen acumular más distancia que los pívots, pero estos presentan mayores demandas físicas en otras áreas (contacto, saltos, lucha en el poste).
Pero aquí viene el matiz que cambia todo.
El baloncesto no es un deporte de resistencia. Es un deporte de repetición de acciones.
En esos 5-7 km hay más de 1.000 cambios de actividad: sprints cortos, paradas bruscas, cambios de dirección, saltos, posiciones defensivas…
La distancia total dice poco. Lo que importa es cómo se distribuye esa distancia y a qué intensidades.
Saltos: más de lo que crees
Un jugador salta entre 40 y 70 veces por partido (Ben Abdelkrim, 2010).
Y no todos los saltos son iguales: un tapón no es lo mismo que un rebote defensivo, ni un alley-oop que un mate en transición. Ni estos iguales a un tiro en suspensión.
El aterrizaje, además, también es una acción clave, responsable de una gran cantidad de lesiones, tanto por pisar a un rival, como por un mal aterrizaje.
El problema del GPS en pabellón
Cuando piensan en medir carga externa, muchos PF piensan en GPS.
El problema: el GPS no funciona en interiores.
Para tener datos precisos de posición y distancia dentro de un pabellón necesitas tecnología UWB (ultra-wideband) o sistemas de video con tracking automático. Caros. No siempre accesibles.
¿Qué haces si no tienes acceso a esa tecnología?
Lo que sí puedes medir hoy, con lo que tienes
Una herramienta sencilla y con evidencia detrás es el RPE de sesión (Rating of Perceived Exertion, o escala de esfuerzo percibido).
El protocolo es simple: después del entrenamiento o partido, le preguntas al jugador que puntúe su esfuerzo del 1 al 10.
Multiplicás ese valor por los minutos de la sesión → obtienes unidades arbitrarias de carga (UA).
Ejemplo: sesión de 90 minutos, RPE = 7 → 630 UA.
Acumulas eso semana a semana y tienes una imagen de la carga real que está absorbiendo cada jugador.
No es perfecto. Pero es válido, es gratuito, y lo puedes empezar a usar mañana.
Si ya tienes acelerómetros o un sistema de tracking, mucho mejor. Pero no esperes a la tecnología perfecta para empezar a gestionar carga.
Otra opción, combinar esa medida de RPE y minutos de la sesión, con minutos por partido, rotaciones, etc.
Todo eso puedes hacerlo con la APP que hemos creado en assessport y preparacionfisicabaloncesto.com específicamente para preparadores físicos.
Jaime ya la ha probado y testado en euroliga, y va de lujo. Creando informes rápidamente y pudiendo dar feedback en tiempo real al entrenador.
Si quieres una prueba gratuita, sigue este link y disfruta de 7 días de prueba. Después, menos de 4€ al mes, unos 13 céntimos al día 😅
Por ello, obviamente en el futuro subirá de precio. Pero los que accedan antes, siempre mantendrán su precio reducido 🙂:
¿Qué mensaje te llevas?
Uno: el baloncesto no se entiende solo desde los metros. Las acciones de alta intensidad, los saltos, los cambios de dirección y los minutos de entrenamiento y juego son los que realmente marcan la diferencia.
Dos: medir carga externa no requiere GPS. El RPE y los minutos entrenados y jugados son un punto de partida sólido, respaldado por evidencia y accesible para cualquier cuerpo técnico.
En el próximo correo, cerraremos el círculo: cómo integrar carga interna y externa para tomar mejores decisiones sobre el entrenamiento y la recuperación.
Un abrazo,
Álvaro y Jaime.


