Hola, compañero,
Hoy vamos a profundizar en los puntos clave que enumeramos la semana anterior:
1. La respuesta hormonal depende de factores muy concretos.
2. Final de la temporada conlleva un mayor compromiso metabólico.
3. El “desgaste” metabólico es específico por posición.
4. Hay que analizar la carga acumulada, no únicamente el último partido.
5. Interpretación individual de los datos.
¡Comenzamos!
1. La respuesta hormonal depende de factores muy concretos
Las concentraciones y los porcentajes de variación de los marcadores hormonales analizados:
- TT (testosterona total)
- C (cortisol)
- RTTC (ratio TT/C)
- RCTT (ratio C/TT)
presentan diferencias significativas en función de varios factores.
Los que más condicionan la respuesta hormonal en jugadores profesionales de baloncesto son:
- % graso del jugador
- Posición de juego
- Promedio de minutos jugados por temporada
- Número de partidos jugados la semana anterior
- Momento de la temporada
👉Quédate con:
No puedes interpretar igual la testosterona y el cortisol de un base que juega 30 minutos con bajo % graso que la de un pívot que juega 8 minutos con un perfil morfológico distinto. El contexto manda.
2. Final de la temporada conlleva un mayor compromiso metabólico
A nivel metabólico, la temporada podría dividirse en 3 fases:
- Pretemporada
- Primeros 2/3 de temporada
- Último 1/3 de temporada (tramo final)
¿Qué ocurre al final de temporada (marzo–abril)?
- Baja la testosterona total (TT)
- Baja la ratio TT/C
- Sube el cortisol (C)
- Sube la ratio C/TT
Este patrón indica un estado de fatiga acumulada a nivel metabólico.
👉 Implicación práctica:
- Es un momento idóneo para:
- Ajustar las cargas de entrenamiento,
- Individualizar las intervenciones de recuperación,
- Optimizar el análisis riesgo-beneficio riesgos tanto para el rendimiento como para la salud del jugador.
- Ajustar las cargas de entrenamiento,
No es “solo” que el jugador esté cansado: los datos hormonales suelen mostrar un entorno más catabólico y por lo tanto, peor tolerancia a la carga de entrenamiento.
3. El “desgaste” metabólico es específico por posición:
Se encuentran adaptaciones hormonales diferentes según la posición de juego:
- Aleros y ala-pívots:
- Estado metabólico más comprometido
- TT y TT/C bajas
- C alta
- Estado metabólico más comprometido
- Esto sugiere que, en el baloncesto “moderno”, estos roles podrían soportar una exigencia muy alta, tanto a nivel de volumen como de tipo de esfuerzos.
- Pívots:
- Muestran un balance hormonal predominantemente anabólico
- Perfil metabólico menos comprometido que aleros y ala-pívots
- Muestran un balance hormonal predominantemente anabólico
👉 Implicación práctica:
- No basta con hablar de “carga del equipo”:
la posición condiciona el estrés metabólico. - Aleros y ala-pívots, por perfil de exigencia, pueden requerir:
- más control de carga,
- intervenciones específicas de recuperación,
- y especial atención al tramo final de temporada.
- más control de carga,
4. Hay que analizar la carga acumulada, no únicamente el último partido:
La respuesta hormonal basal (medida 24–36 horas después de un partido) está determinada sobre todo por:
- el promedio de minutos totales jugados por temporada (efecto acumulado),
y no tanto por los minutos del partido inmediatamente anterior. - Los jugadores que promedian entre 13 y 25 minutos por partido muestran un:
- balance metabólico óptimo
- TT y RTTC altas
- C baja
- balance metabólico óptimo
En cambio:
- Los que juegan menos de 12 minutos o más de 25 minutos:
- tienden a un balance metabólico subóptimo, cada uno por razones distintas:
- unos por falta de estímulo suficiente,
- otros por sobrecarga acumulada.
- unos por falta de estímulo suficiente,
- tienden a un balance metabólico subóptimo, cada uno por razones distintas:
👉 Implicaciones prácticas:
- Jugadores con pocos minutos:
- necesitan intervenciones específicas para no quedarse cortos a nivel estimulación.
- Jugadores con muchos minutos:
- necesitan estrategias específicas de recuperación y ajuste de carga para compensar la sobreexposición.
- necesitan estrategias específicas de recuperación y ajuste de carga para compensar la sobreexposición.
No basta con mirar los minutos del último partido: hay que comunicar al entrenador que los últimos meses influyen decisivamente.
5. Interpretación individual de los datos.
Los datos mostrados en la tesis doctoral mostraban una gran dispersión de los datos, tanto:
- entre jugadores (variabilidad inter-sujeto)
como - dentro de un mismo jugador a lo largo del tiempo (variabilidad intra-sujeto)
Por tanto:
- La interpretación debe ser individual
- No es válido usar estos datos para estimar el “estado del equipo” como un todo.
- Los marcadores hormonales deben usarse para seguir la evolución de cada jugador.
- No es válido usar estos datos para estimar el “estado del equipo” como un todo.
- Se recomienda usar el porcentaje de variación y no solo los valores absolutos
- El porcentaje de cambio refleja mejor la respuesta fisiológica que mirar solo la concentración absoluta en un punto concreto.
- El porcentaje de cambio refleja mejor la respuesta fisiológica que mirar solo la concentración absoluta en un punto concreto.
- Se descarta un criterio clásico en sobreentrenamiento
- El umbral de −30% de variación en la ratio TT/C
- no es un criterio válido en jugadores de baloncesto de élite para diagnosticar sobreentrenamiento.
- El umbral de −30% de variación en la ratio TT/C
👉 Consejo práctico:
- No uses umbrales rígidos tipo “si baja X%, está sobreentrenado”.
- No extrapoles al equipo lo que ves en un jugador.
- Construye líneas base individuales y analiza tendencias y variaciones jugador a jugador.
¿Y ahora qué?
Si eres preparador físico en baloncesto, seguramente no tengas acceso a ningún tipo de biomarcador, pero puedes extraer mucha información útil de estudios que sí lo han hecho.
➡️ Lo invisible es lo que realmente marca la diferencia entre un jugador que mejora y otro que se rompe.
➡️ Aunque “hagan lo mismo”, el estímulo para cada uno de ellos NO será igual..
Gracias por formar parte de esta comunidad:)
Nos leemos la próxima semana.
Álvaro y Jaime.
